¡Saludos, tyrianos de bien! Soy Erin Amschlinger, del equipo narrativo de ArenaNet. Como parte de nuestra serie de artículos sobre las especies jugables de Guild Wars 3™, vamos a explorar a fondo una especie cuya imponente presencia en nuestro tráiler del Summer Game Fest tal vez os haya llamado la atención. Se trata de los populares osunos de Tyria: los kodan.
Aunque los jugadores más veteranos de Guild Wars 2® estarán familiarizados de sobra con sus obstinados antepasados de las islas de Janthir, los kodan de la Edad de Oro orriana son un caso único en la historia de estas criaturas: se trata de un grupo que sintió la llamada y migró al sur del Territorio Salvaje de Orr, dando origen al resurgir de la fe en un pueblo desprovisto de creencias. En cuanto plantéis la zarpa en territorio orriano, vosotros también emprenderéis vuestro propio viaje. Uno que, a buen seguro, os dará relatos que contar junto a la lumbre.
No obstante, antes de que partáis rumbo a hacer historia, será mejor que os familiaricéis con la de vuestra propia gente.
Escuchar la Voz o abrazar el silencio
Los kodan, procedentes de las Lejanas Picosescalofriantes, cuentan con una cultura definida en términos generales por la fe. Los kodan veneran a Koda el Creador, una deidad a quien tienen por el único artífice de Tyria y de toda la vida natural y mágica que habita esta tierra. Este pueblo feroz, inteligente y motivado por una convicción inquebrantable consagra al servicio de su creador todos sus esfuerzos en lo que a civilización respecta y cuenta en su seno con algunos de los luchadores más capaces de Tyria.
Según creen, existe una conexión directa entre Koda y unos cuantos individuos bendecidos de entre sus tribus de fieles: son los llamados Voces, tributos elegidos que sintonizan con la mente, los pensamientos y la voluntad de su creador. Guiados por estos líderes, los kodan interpretan la voluntad de su dios como una misión para la totalidad de su pueblo: el deber de velar por toda Tyria y de fomentar un equilibrio duradero en las armonías naturales del mundo.
Esta conexión es casi una característica universal de los asentamientos kodan a lo largo y ancho de Tyria, con una notable excepción: los osunos de las islas de Janthir. Los kodan de Janthir, especialmente presentes en Guild Wars 2: Janthir Wilds™, acabaron en esas legendarias tierras a consecuencia de una destacada Voz que abandonó su vocación y repudió a Koda. Esta población de kodan perduraría durante siglos y forjaría una nueva forma de vida sin el peso de la fe que había definido a sus coetáneos que se habían quedado atrás.
Pero la llamada de su dios es poderosa y muy persuasiva, tal y como puede confirmaros cualquier kodan que la haya escuchado. Incluso (y puede que especialmente) para quienes se niegan a prestarle atención.
Una sensación incipiente, un súbito sentimiento y un largo viaje
Aunque resonó por toda Janthir, la llamada pasó mayormente desapercibida para los kodan que allí vivían, salvo para unos pocos elegidos. Inmersos en una cultura que rechazaba de plano la voluntad de Koda y que temía el aislamiento, quienes experimentaron esta inesperada y estremecedora conexión renovada decidieron en su mayor parte no desvelarlo abiertamente, sino susurrarlo solo a puerta cerrada con quienes también la habían sentido. Habían sentido una inexplicable atracción hacia una lejana y mítica tierra llamada Orr. Allí los emplazaba su sentido del deber.
Muchos de los que sintieron esta agitación se negaron a creer que era real hasta que el devenir del mundo acabó confirmándoselo, con nuevas de una gran calamidad surgida en la Cuenca de Tughra, en Orr. Fue un desastre de proporciones tan míticas que alentó a aquellos kodan de Janthir que sentían su fe renovada a dar testimonio de su experiencia, pese al peligro. La voluntad de Koda no solo era real, según estos pocos iluminados, sino que también era clara: se trataba de una llamada para que los descreídos de Janthir recuperasen sus convicciones al servicio del equilibrio natural del mundo, algo especialmente necesario en las legendarias tierras de Orr.
Este acontecimiento se convirtió en el catalizador de otro cisma entre los osunos. Tras negarse a hacer oídos sordos a esa llamada a la acción divina, quienes oyeron la señal de Koda iniciaron un segundo éxodo, flanqueados por aquellos inspirados a seguirlos. Estos pocos elegidos formaron las primeras semillas del asentamiento kodan de Orr: vuestros antepasados como jugadores kodan de Guild Wars 3.
Los kodan orrianos y los vael
Los primeros kodan en dirigirse al sur llegaron a Orr unos cien años antes del comienzo de Guild Wars 3. Sintieron la inmediata convicción de que habían llegado a su destino; percibían que aquella tierra agonizaba, de igual modo que se huele la enfermedad de un ser querido mucho antes de que nadie pueda diagnosticarla. Un dolor palpable manaba de aquel mundo mágico natural. Pero ¿a causa de qué?
A medida que los kodan siguieron explorando la región, vieron que aquel entorno irradiaba también algo muy distinto: belleza. Rodeados de la majestuosidad de los vael, ese elenco de asombrosas criaturas mágicas que vivían en Orr, los kodan recién llegados tuvieron la absoluta convicción de haber interpretado correctamente la llamada de Koda y de que la voluntad de su dios era que curasen y protegiesen esa tierra. Aquello los instó a fundar un asentamiento permanente en la zona noroccidental de Orr.
Los kodan orrianos sintieron una afinidad inmediata con los vaelguarda, apenas iniciados en su misión de proteger a las criaturas mágicas, pero ese sentimiento de fraternidad no fue correspondido de manera inmediata. Con un carácter marcadamente insular y el trauma aún reciente de la tragedia que los había originado, la orden no se fiaba de los forasteros, lo que la llevó a negarse a abrir sus filas a los kodan (y a cualquiera) durante muchos años.
A pesar de las fricciones iniciales y de los enfrentamientos que llevaron a ciertos kodan a dudar de la llamada que los había conducido a Orr, el ethos que compartían con los vaelguarda acabaría cristalizando, con el tiempo, en una de las alianzas más sólidas y duraderas de la Orden de los Vael.
Los kodan orrianos de la actualidad
Un siglo después de aquel gran experimento para recuperar su conexión con Koda, los kodan orrianos se hallan ante una encrucijada. La misión de los vaelguarda pierde fuelle. La convicción que llevó a sus ancestros a viajar hacia el sur parece desdibujarse con el paso de las generaciones. Entretanto, el mundo a su alrededor está cambiando a marchas forzadas y el equilibrio natural que debían proteger se veía arrollado por el avance del progreso.
Cuando la Orden de los Vael, aislada durante tantos años, acabó por abrir sus filas para reclutar efectivos, los kodan fueron de los primeros en contestar, como cabía esperar. Como jugadores kodan, ahora formáis parte de ella: habéis jurado lealtad al estandarte de los vaelguarda como una forma de interpretar la voluntad de Koda. Vuestros antepasados llegaron a estas tierras con la intención de cumplir el deber que tenían asignados como guardianes de Tyria; consagrar vuestra vida a la Orden es vuestra forma de recoger el testigo. Cómo cumpliréis vuestro cometido de cara al clan es algo tan único y personal como los guardianes que integran sus filas.
Y aquí nos encontramos. Dada vuestra sintonía con la naturaleza, sabéis de sobra que el cambio es la única constante. Orr ahora no es igual que antaño. Aunque muchos kodan se han ceñido a su primer asentamiento principal, todo un mundo aguarda más allá de sus fronteras: una bulliciosa intersección de lo antiguo y lo nuevo, de progreso y tradición, donde los clanes abundan y un mosaico de ideologías, especies e historias colisionan entre sí. Muchos osunos antes de vosotros han abandonado los confines del noroeste por motivos económicos, espirituales o personales.
Sean cuales sean vuestras propias creencias, vuestra dedicación como kodan a la Orden de los Vael está por delante de todo: proteger a los espíritus y las tierras a las que llaman hogar. Todo lo demás es secundario. Pero sed sensatos: las compañías que os procuréis serán determinantes.
Como la propia Orr, os encontráis donde se dan la mano la historia y las posibilidades.
Adelante, cachorros. Orr aguarda.
